Creer que soy solo lo que sus pupilas pueden llegar a leer sera su primer error. Creer que soy quien digo ser, el segundo. Y el tercero dejaré que lo descubra en soledad.
"Todos nos vemos, buscando bien o mal, una salida en el cielo. Adentro llueve y parece que nunca va a parar.
...Y va a parar.
Una sonrisa se ve reflejada en un papel y se te empañan los ojos. Con esas caras diciendo que "Todo va a estar bien"
...Y va a estar bien.
Cantando a pesar de las llamas. No quiero quedarme sentado, no quiero volver a tu lado. Creo que me gusta así. Ya paso el tiempo y espero saber por que estando tan lejos
no te quiero ver.
Cantando a pesar de las llamas. Gritando con todas las ganas. No llores mas. La noche es larga. Ya no duele el frío que te trajo hasta acá, ya no existe acá.
No existe ese frío que te trajo.
No quiero quedarme sentado, no quiero volver a tu lado.
Creo que me gusta así. Adentro llueve y parece que nunca va a parar. Y va a parar.
Cantando a pesar de las llamas. Gritando con todas las ganas.
Un día de estos tantos, me levante con un plasma de mil pulgadas al borde de mi cama. Era un largometraje tragicómico, una proyección de mi ultimo año y monedas. Extraña fue mi visión, extraña fue mi sensación. Verme desde afuera actuando de corazón, verme desde lejos llorando en cualquier rincón.
De ser parte del elenco, de protagonista a espectador... Del papel principal a visión en primera fila. Las cosas ya no son lo que eran, el viejo rincón frío ya no enfría...
Digamoslo: el rincón ya no existe.
Vi la historia pasar frente a mis ojos, la vi como no la había visto antes. Y el final no fue para nada agradable.
En los créditos finales no me quedan mas que lagrimas, lagrimas que ya no son pesadas, lagrimas que rozan la comisura de esta sonrisa que hoy firma este texto. Lagrimas que no se arrepienten de ninguno de los pasos que dieron en este tiempo, pero si acarician las cicatrices visibles desde cualquier angulo.
Los títulos se acaban y yo solo me pido perdones por haberme castigado tanto, y gracias enormes por haberme enseñado, por ver la foto final y recordar al ver, quien soy, quien es Mariano Diaz, y las cosas que le va a tocar vivir. Gracias enormes a los botes salvavidas que me rodearon e impidieron que caiga. Licenciadas expertas en sustentaciones de espaldas que estuvieron a punto de tirar la toalla.
No odio, no hay rencor, simplemente preguntas al aire que NO requieren respuestas. Ya fueron respondidas con silencios que dolieron mas que cualquier palabra o despedida.
El amor en mi corazón hoy se refugia bajo las sabanas, se disfraza de otra sensación y juega a la escondida con el resto de los inquilinos de este As de Trébol. Tras alguna piedra, bajo alguna cama, subido a algún árbol... Anda a saber donde andará. Espero con ansías, mientras disfruto las vísperas de lo que vendrá.
Hoy el AsdeTrebol escribe una nueva historia. Pone las prendas a lavar.
Y abandono este texto dejando mi transitorio papel de espectador para volver a protagonizar. El vestuario ya no me queda tan grande.
En el transcurso de una vida, gente entra y sale de la nuestra constantemente.
A veces esa gente se queda la vida entera, otros largos años, otros tal vez meses, días y hasta algunos apenas se asoman a la puerta y simplemente dejan saludos tras un vidrio.
Pero algunos entran y salen en un mismo día, en un instante y tienen un impacto en esta vida mucho mayor que lo cronológicamente se podría sospechar.
Y si en ese instante te regalan frases únicas, que te recuerdan que "Lo mejor siempre esta por venir, macho...". Uf... bienvenido sea, estimado.
Muchas veces las historias de un ajeno se asemejan a las tuyas, muchas veces uno encuentra en un desconocido un espejo de tus acciones. Acciones en otro tiempo, en otro lugar, en otro cuerpo.
Gente que si no fuese por la posición física en este tablero de relaciones, podrían ser íntimos. Podrían ser amigos.
Gente que sin conocerla, tan solo percibiéndola, sumas mas de lo que suma mucha gente.
Por primera vez escribo en memoria de alguien, en memoria de un ser humano excelente al cual percibí con el mejor de los sentidos, el cual me regalo un par de ideas que hoy llevo como bandera.
Un ser humano que sin conocerme, solo percibirme, se decreto fanático de este blog y de mis ideas.
Cosas que solo se perciben, y no hay mejor forma de explicarlo que esa.
Lamento con el alma no haberlo conocido en persona, pero agradezco con el corazón y lagrimas sus mensajes que atesoro como uno de los mejores recuerdos de este blog.
Estimado, donde quiera que este, le agradezco con el corazón en la mano lo dicho sobre mi, mi historia y su descarga sobre la suya.
Desde este lejano, melancólico y humilde lugar le agradezco con lagrimas en los ojos sus palabras sobre mi y su fanatismo publico para con mis textos. En mas de uno sus ideales estuvieron plasmados.
Las lagrimas, asumo, son por la imposibilidad de cumplir esa promesa de compartir una cerveza en esta vida. Y de que me lleve a alentar a los albos con su compañía.
La sonrisa, es por descubrir la enorme cantidad de gente que lo quiere y confirma mis sospechas sobre su ENORME alma que hoy ronda entre nosotros, obligándonos a sonreír a pesar de todo. Amando y perseverando por lo que se busca hasta las ultimas. Hasta las ultimas de verdad.
La cervecita juntos... no lo dudo, sera en otro tiempo, en otro lugar, pero será.
Que este posteo sea el numero "222" de este blog, es ironico, produce una sonrisa y dudo, dudo mucho q sea una simple casualidad.
Brindo por usted. Que lo mejor siempre esta por venir.
-Mariano Diaz
Dedicado a la memoria de Juan Manuel Franco: Hincha fanático de All Boys, de las locuras por un amor, de actuar con el corazón por encima de todo y orgulloso puedo decir, de este AsdeTrebol.
Transcurría la tarde y un hombre de aspecto pálido, barba crecida y pocas horas de sueño, aborda la recepción de un conocido edificio de oficinas en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires, con un papel en la mano.
Decidido a transmitir un mensaje, empieza a hablar en voz alta a la recepcionista y, por que no también, a la audiencia casual:
"Si que tal, vengo a hacer una denuncia. Le comento:
Resulta que me dormí a eso de las 12 de la noche y ya sonaba la alarma de un auto en la calle. La usual, la que todos ya sabemos el tonito cambiante de la "melodía" de memoria...
Luego me desperté, a las 4 am y continuaba sonando, señorita.
A lo que 04.15 am llegue a una pregunta clave: "-¿Que puta necesidad tiene el ser humano de ponerle alarma al automóvil en esta ciudad?-"
Vamos señorita, todos lo asumen ¡ya es parte del paisaje! Ni un policía, ni el dueño del propio auto, ni siquiera el supuesto ladrón se alarmó (valga la redundancia del término) para con el sonoro grito del vehículo durante más de 4 horas.
¿Para qué se le pone la alarma? ¡Es inútil!
Luego de esto, señorita, me he quedado pensando y arme casos hipotéticos para demostrar la veracidad de mi indignación:
- Caso 1
Supongamos que era el dueño del auto:
Para cuando llegue a la puerta de mi casa, el ladrón ya cumplió su cometido, dejándome sin estéreo o sin alguna chuchería olvidada en el interior. O claro: ¡el propio auto!
En el último caso sería aun mejor y tal vez más hilarante, dado que directamente escucharía el sonido de mi alarma alejarse por Gaona a toda velocidad.
- Caso 2
Soy un transeúnte, inocente, ajeno, que salió de parranda con alguna loca y vuelve a casa tarde recordando viejos y buenos tiempos:
Veo un señor de aspecto malévolo, ilegal, introduciendo su cuerpo dentro de un vehículo ajeno. Conclusión a la que llego fácilmente dado que, claro, dicho vehículo está produciendo el sonido estrambótico de la alarma.
Yo... Transeúnte... ¿Que hago?
Nada. Claro.
Tarareo como un estúpido el pegadizo sonido del "-Tuuuuruuuu tuuuuuruuuu cui cui cui cui eeeuuu eeeuuu euuuuu-" y me voy para mi casa con la sensación y seguridad de que este país esta cada vez peor.
- Caso 3
Soy un oficial de la policía:
Escucho la alarma sonar, estoy en la esquina y cogoteo la situación. Con aún más seguridad que el caso anterior, reduzco mi acción a la nada misma. Silbando bajito y yendo para el otro lado.
¿Por qué? Se preguntará usted...
Debe saber, que yo (siguiendo la suposición de este caso), como oficial de la Policía Federal Argentina, mi sueldo es lo suficientemente bajo como para optar el arriesgue total de mi vida por un idiota que no quiere pagar el garaje de la vuelta y prefiere poner el traba volante seguida de esa alarma inútil en Argerich y Gaona.
- Caso 4
Soy Batman (o cualquier tipo de superhéroe, aplican todos):
EN ESTE CASO si sirve.
(Compruébese el tono sarcástico del caso 4. Por favor.)
Y dado que el caso 4 es redondamente incomprobable (salvo en ciudad gótica), soy capaz de afirmar que el negocio de las alarmas para los autos es soberana y estrepitosamente INÚTIL señorita.
¿Para qué sirven las alarmas de los autos entonces?
¡Para despertar vecinos señorita! Para despertar pequeñas almas en vela, para que uno se levante en plena madrugada con el corazón en llanta y se pregunte por que a uno le toca vivir esa soledad de dos plazas entre lágrimas que pronto serán lagañas. Sirve para hacer estruendo, para graficar sonoramente con un chirrido insoportable el propio desamor, para jugar con la ironía de un parabrisas roto y el de esta alma sin traba volante ni policía que lo vigilantee.
Las empresas encargadas de fabricar y colocar estas alarmas son conscientes de ello, se lo puedo asegurar.
¡Estimado vecino! No es casualidad esa irrupción estruendosa en su vida que solo viene a arruinarle las noches, que cada vuelta y media parece que el sonido amaina y no es así. Sino que vuelve a arrancar desde cero para volver a sufrir cíclicamente lo ya sufrido.
Y la bronca del desvelo puede durar lo que dura la batería del auto, si. ¿Pero la bronca de la desilusión...? Es como el del parabrisas roto que yace sobre el tapizado, no sana... Simplemente los pedazos pueden volver a unirse pero nunca volver a ser el mismo.
...Ni le explico mi corazón.
¡Vecino! ¡Guarde su auto en el garaje!
¡Guarde su corazón en donde aquel ser que realmente lo merece!
La puesta de una alarma en sus sentidos es decididamente inútil, por más que suene, uno va a la hoguera consciente de las consecuencias. Uno destraba las cerraduras aun sabiendo que el ladrón (o ladrona) se aproxima.
En fin,
Si... Si... No se preocupe, guárdelo, no hace falta: Llevo siempre conmigo un pañuelo.
Gracias por su atención... Ya me retiro, no hace falta que llame a seguridad.
La alarma de este vehículo sin parabrisas se apaga, simplemente por que la batería de este auto, no da para mas.
Buenas tardes..."
El hombre se retiro con lágrimas en los ojos y el corazón desgarrado.
La recepcionista salió corriendo en dirección al baño, se la noto extrañamente desconsolada.
Un cadete que salía del edificio me conto la real historia, la señorita en la recepción había sido su amor durante años y ella nunca le cumplió sus promesas cuando mas necesito que las cumpla.
Dicen que esta historia es una historia real.
Dicen que no se trato de una empresa fabricadora de alarmas, sino de algo similar al rubro, llámese cerrajería, llámese cámaras de seguridad, o tal vez una fábrica de tarjetas postales románticas.
Si por casualidad usted se siente ofendido, estimado lector, o siente que mi respeto ha pasado por encima del suyo, ante todo le ruego me disculpe. Luego e inmediatamente sin perder una mínima de tiempo le pido redondamente que si eso es así, no ingrese nunca mas a este, mi blog. Ergo: MI lugar.
Los motivos me parecen ya obvios.
El luego venir a pedirme explicaciones del tipo oral, produce una situación un tanto forastera y le aseguro, de poca fructificación de su parte. Dicha situación seduce a la peor parte de mi persona y la suya.
En otro orden de cosas, asumo que comprende el porque de mi actitud falsificatoria. Y esa comprensión, en lo personal, me es lo mas inverosímil de toda esta crónica.
Ademas y como nota al pie: No creo ser yo el indicado para responder a cualquiera de sus preguntas.
Entre usted y yo había una distancia que no debió de romperse y lamento que desde hoy, nada sera igual.
Sabra usted entender.
Reitero mis respetos y agradezco los suyos. Escribo estas lineas con las palmas abiertas y mostrando quien soy, realmente. Se lo aseguro.
Lo que si, le ruego: Compórtese. Un dedo en el culo puesto de esta manera, no es para nada aceptado en ninguno de mis foros dispuestos.
Saludos,
-Mariano Diaz
PD: Pido disculpas públicamente por el lenguaje escatológico de la ultima oración.
Que la intención de no querer estar sin "Alguien" nada tiene que ver con querer estar con ese "Alguien". Que la razón principal que te mantiene al lado de "Alguien" sea que ese "Alguien" es incapaz de abandonarte, nada tiene que ver con la propia intención de no querer estar sin ese "Alguien". Que el miedo a la decepción sea mayor que el miedo a perder al amor de tu vida, nada tiene que ver con el amor de verdad, con tu "Alguien". Que un par de pupilas te recuerden 12 meses y un puñado de sensaciones, si tiene mucho que ver con un futuro que no divisas, que lo miras pero no lo observas. Que en esta historia de personajes impares solo seamos dos los que sabemos la totalidad, si tiene mucho que ver con una decisión implícita de ese "Alguien". Que si necesitas la mitad de un "Alguien" y la mitad de otro "Alguien", si tiene mucho que ver con la incongruencia de tus decisiones...
Estoy en la misma...
El espejo me regala una imagen consternada, complicada, insegura. De gusto salado y de rascadas de cabeza que demuestran impotencia. De soluciones en blisters de Buscapina, de futuros disfraces archivados en perchas que cuelgan dentro de mi placard y de arrojos en llantos de elementos contundentes hacia tu fantasma que se pasea en el borde de la cama, fantasma recién duchado, tu alma sin ropa interior.
Disfraces que use a lo largo de meses y meses que hoy se me tiran encima y me roban las almohadas. Discursos enteros de conquistas pasadas que ruegan por escrito y a mano alzada un espacio en este blog. Zapatos que recorrieron lugares que serias incapaz de imaginar y que hoy se esconden debajo de la ropa sucia por un mero miedo infantil, de no querer ir mas a esos lugares, de no querer recorrer mas esas calles en donde me señalaron con el dedo indice. La ropa sucia repta entre si misma, rogando un jabón en polvo que le den las ganas que a mi me faltan para arrancar de nuevo, para meterse en los cajones, para treparse por esta espalda que hoy lleva tatuada tu sonrisa a causa de algún vago y básico chiste mio. Mientras grito "Hola!" por que el inodoro me saluda y le vomito las soluciones en los blisters a los gritos pelados. Mientras las botellas arriba de una repisa me aplauden con cierto sarcasmo y me recuerdan algo de un cascaron.
El espejo me regala una imagen deforme. Tuerce el cuello y decide ignorarme mientras 2 o 3 mosquitos me acechan desde las paredes blancas como si fuesen aquellas, tu ultimas palabras, tus ultimas oraciones que deciden la nueva "lejanía" de este maniquí con boxers estruendosos. Y las comillas al principio y al final de la palabra Lejanía gritan por que sean recalcadas.
Y mientras yo le cuento la historia completa al inmóvil ventilador de techo, mis ganas de dormir le asumen con cierto desgano a la mesita de luz (que nada tiene de luz) que se acerca otra noche en la que peligra esa necesidad humana de dormir mas de 3 horas.
Y mientras el mes de Marzo me recuerda que "Si te gusta el durazno, aguántate la pelusa", el mes de Abril promete esta vez no dejarse ser robado por nadie...
Esta vez, de mala muerte, yo le doy llave a mi cascarón.
Apago la luz, y el corazón (ausente de todo este debate habitacional), admite lo inocultable: que te extraña, que te necesita, que no da más. "Y eso fue."
-pffff... que ingenuo sigo siendo...- se escucho entre la oscuridad de la habitación.
Tus ojos conocen a la perfección este idioma que intento desarmar, así como tu futuro sabe a la perfección que esta historia, aun, no se ha de terminar.
Entre barrotes de silencio,
Tapo mis ojos con la almohada,
Cerrada desde el interior,
Esto es una jaula a presión,
Cuento las horas como días,
Días que están lejos de un Sábado,
Y aquel recuerdo, es mi adicción...
-...El torrente sanguíneo se me apelotona en la carótida, la aorta se expande como un globo y el corazón se baila un chamame sin mucha coordinación. Las manos tienen que estar sosteniendo algo que no necesitan ser sostenido, por lo general abiertas, con dedos expandidos y a veces sin saber donde refugiarse. Los ojos cerrados casi como cuando se sueña, con leves intermitencias de abre y cierra. La boca haciendo su trabajo, a base de experiencia, de química, sentimiento y de mucho deseo. La nariz, como siempre, se interpone en esa necesidad de ósmosis para con la compañera de ese pequeño acto. Se interpone en el objetivo de ser aun mas parte del otro. Las cabezas danzan en base a los labios, generalmente torneándose entre la derecha y la izquierda, creando un balance casi natural de demostración de afecto y cariño. La respiración es exhalada en tandas, que podríamos graficar como leves suspiros. Se han experimentado y observado casos en los que la respiración se corta por muchos y largos segundos, haciendo consciente la falta de oxigeno en una millonésima de instante posterior a la expulsión del ya mencionado suspiro. El cuerpo suele variar, en casos particulares busca el refugio en el cuerpo paralelo al dominante, conformando un ser compuesto por dos espaldas. Aunque algunos recuerdos me anuncian que los mejores o el mejor, sin embargo, fueron aquellos que conforman dos cuerpos en donde solamente son conectados vía labios y manos. Mientras que la lengua, personaje divertido en este acto romántico, es un capitulo aparte a la hora de graficar sus bailes y estocadas, a veces siendo total ausente solo hasta el momento de la pasión extrema. A veces siendo protagonista total o un leve actor de reparto que ingresa cada par de actos. Los pies balancean el peso del resto del cuerpo del izquierdo al derecho en tandas, restandole importancia a la existencia de lo que haya de la cintura hacia abajo. Si se esta sentado, hay menos por que preocuparse para todo el organismo. Las manos vuelven a ser protagonistas, suelen ser las armas secundarias, mostrando a veces la real intención, aun mas que los propios labios. Las manos pueden acatar ordenes pasionales, buscando puntos que merecen ser aprobados previamente, o básicamente buscar la caricia fortuita, el mimo simpático, el dulce punto romántico... O la nuca, esa nuca, refugio de mucho mas de lo que yo podría describirle con palabras... Y bueno, entonces... El torrente sanguíneo se desapelotona de las principales vías de conexión interna, la lucha entre labios cesa, puede haber una breve y simpatica mordida, las manos sueltan y la sonrisa deviene, aun con ojos cerrados o entrecerrados, generalmente devolviéndonos a la realidad y sonrojando mejillas, todavía con las manos haciendo preguntas sobre lo sucedido. Los labios, ya separados de sus rivales, se muerden entre si buscando una segunda oportunidad, con esa sensación impotente de querer aprovechar mas de lo ya aprovechado y las pupilas apuntan hacia algún punto lejano, buscándole una explicación a la sensación interna, que le repito, me es imposible con mis recursos narrativos expresarlo de una manera tan grandiosa y misteriosa como lo es para mi...
-...
-Eso, su señoría, es lo que me implica... lo que me significa... un beso con ella.
-Le recuerdo que usted ha descripto UN beso ¿Es capaz de describir el último?
-No su señoría, eso me es imposible.
-¿Entonces como se declara?
-Culpable su señoría, culpable.
-¿...y su descarga?
-Que lo que fui, no lo seré nunca mas... simplemente quiero una oportunidad de demostrar que puedo ser aún mas culpable y que el futuro es como yo lo escribo...
...El pulgar presionó el botón, intrigado.
El oido recibio información, que apurado proceso.
Las manos humedecieron, los dedos bailaban.
Un chiste adormecio la inquietud.
La voz aun no reconocida, no quería del todo serlo.
...Las cuerdas vocales, poco cuerdas, improvisaron.
Los ceros del 200 se mudaron a la izquierda.
De golpe la sensación conocida:
La comodidad en la incomodidad.
Palabras que se esconden detras de otras y ríen por lo bajo.
...La pregunta trimestral no se preocupo por ausentarse.
Se declaró presente aun conociendo a la Srita. Respuesta.
La Srita. fue irónica, asumo, ante el celeste del cielo de la ventana.
Despreocupá, el boton cancelar se apreto en cuanto fue necesario.
Los presentimientos ya son certificados del futuro.
Los latidos (apostaría el cielo celeste), se sincronizaron.
Se repartieron las cartas. Y los palos son los mismos.
Pero la felicidad se cotiza en mi bolsa.
Y tus apuestas lo saben desde antes que yo.
Los errores me chatean a diario.
Anuncian una vuelta despatarrada.
Los momentos se basan en la felicidad.
Y tu felicidad se basa momentos.
Momentos del pasado predicando futuro.
-Mariano. En homenaje a esos "-me tranquiliza" sin razón aparente... y que hoy yo necesito.
Mis miedos se ahogaron, mis salvavidas desaparecieron.
El partido se nublo... Tu cielo se abrió..."
Las razones son muchas, mis apuestas fueron casi promesas, de una fecha limite, de una bandeja aun vacía.
No me comí ninguna píldora, Brad Pitt no poseyó a este ser, no, Jude Law tampoco. Tan solo me aleje, me hice el muerto para ver quien me lloraba. Y semejante velorio de silencios a estrenar, debuto a mi 2011 con unas raras cosquillas en la zona estomacal, desconociendo de si se trataba de un grito de ayuda, un gas, o de un mero sentimiento con tapizados a estrenar. No, no miento. Los nylons aun estaban puestos.
Igualmente. Esperaba tu acción, desinteresada, silenciosa, pero activa al fin, reacción. Cuando la mascara empezó a ahogarme, preferí volver y la cara: dar. Sabes, nunca fui bueno en eso de actuar, dado que siempre la escena la termino igual: para luego volver y contarte la estúpida verdad. La cruda realidad.Empiezo a cansarme, si. Pero en el rincón ya no me queda ni la toalla para tirar.
La promesa mas parecida a una apuesta, anoche la fui a decretar:
¡Perdida! Por supuesto... ¿Que esperaban? ¿Una anécdota ocular? ¿Mariposas de origen abdominal?
...Vamos, asumo que el bolso ya habrá de estar, solo, vació, sin ganas ya ni para llorar. Se esconden detrás tuyo aquellas ganas de venir a preguntar, se sientan al lado mio aquellas ganas de que no vuelvas a molestar...
Cada tanto me gusta darme el pésame, a ver quien es la que realmente se pone a llorar...
-Mariano
-What have I got? Really? Some money in my pocket, some nice threads, fancy car at my disposal, and I'm single. Yeah... unattached, free as a bird... I don't depend on nobody and nobody depends on me... My life's my own. But I don't have peace of mind. And if you don't have that, you've got nothing. So... what's the answer? That's what I keep asking myself. What's it all about? You know what I mean?
Esta mujer tenia el don de poder olvidar lo que se propusiese. Tan solo le bastaba gastar 10 minutos de su silencio en concentrarse sobre el tema que necesitaba borrar de su cabeza, y casi mágicamente, al minuto 11, ya no recordaba más.
Si bien le requería una concentración especial y un temple envidiable, era un don codiciado en el barrio:
Estaba el petiso Fernandez, que su mejor amigo le conto como la chica que le gustaba se le habia declarado en el boliche el sábado pasado. Estaba la rubia Gonzales, del 7mo B, que salia con un hombre casado (y aun estaba en duda de si queria olvidar al tipo o a su condicion de comprometido). Estaba el hijo del diariero de la vuelta de su casa, que le habían robado la bicicleta y volvió a tener que hacer los repartos a pie.
Todos ellos, y mas. Gente con deseos incontrolables de olvidar, en menor o mayor medida, cosas que le ocupan espacio en su conciencia, cosas que les atormentan por las noches. Cosas que no se borran por mas que se ruegue de rodillas al borde de la cama.
Y por eso en el barrio esta mujer era famosa, ella era capaz de olvidar lo que se le cantaba.
Los hombres del barrio le tenian un respeto innato -por no decir miedo-, sabian que si se enamoraban de ella, ella seria capaz de revolear el recuerdo al cuerno y seguir con el próximo que este dispuesto.
No hay nada mas feo que sufrir un desamor en solitario. No hay nada mas horrible que extrañar a alguien que redondamente nos olvido y olvido lo sucedido. No hay miedo mayor que el de la soledad, no fisica, sino en el sentimiento.
Un dia esta mujer se enamoro, genuinamente. El muchacho era, segun ella, distinto al resto. No le interesaba pensar en la palabra "olvido" cuando estaba junto a él. El demostraba en la cancha lo que ningun otro pudo concretar siquiera en palabras. El no le tenia miedo a su condicion, sabia domarla, sabia que decir y que hacer.
Meses pasaron... Años pasaron. Y la pareja cultivo anecdotas dignas de una historia para un guion de cine. El barrio entero ya habia olvidado a esta mujer y a su don, dado que ella al estar asi de enamorada, dejo su famosa condicion de lado para no olvidar nunca mas, todo lo vivia mas real, todo se sentia mas vital.
Un dia la crisis toco a sus puertas. La pareja inedita del barrio se rompió en dos y se sucedieron escenas tristisimas. La cuadra entera se enteraba de sus peleas en base a sus gritos.
El muchacho un buen día desapareció del barco y nadie mas supo de él. Y ella quedo en solitario, cultivando el recuerdo de un corazón lerdo, de un desamor en solitario.
Un día, tomando una cerveza con la la rubia Gonzales en el bar de la esquina, ella le recordó su capacidad de olvidar. Habian pasado meses desde la ruptura y ella era un trapo de piso las 24 horas del día.
Los hombres pasaron de tenerle miedo, a tenerle lástima.
Un dia, viajando en subte, se sentó en el último asiento del último vagón y decidió olvidar de una buena vez. Cerro sus ojos, bajo su cabeza y se concentro... Actuó exactamente igual a como lo habia hecho ya años atrás.
Era necesario olvidarlo, era necesario sacarlo de su cabeza, era necesario olvidar al mismísimo olvido.
El subte recorria las estaciones mas rápido de lo normal, o eso parecia en los oidos de nuestra protagonista:
El tren llego a destino. Ella no.
Levanta su cabeza, y descubre que no olvido nada.
Inmediatamente comprendio, que su cabeza la traiciono. Su cabeza se comploto con el corazon, usando su don como arma: La voragine de recuerdos, la estampida de sentimientos, recuerdos que desean volver a vivirse, desvio el objetivo de su olvido.
Supo, y sabe, que en esos 10 minutos deseo olvidar al olvido mismo.
El corazon es traicionero, y la cabeza, a veces, le juega de complice.
Y ella ya nunca mas pudo olvidar.
Todos somos capaces de olvidar. El tema es que, en algun punto, no queremos hacerlo.
Invocar al olvido continuamente, es la despedida eterna. Es el "-No, corta vos...!" del desamor. Es recordar constantemente la escena del crimen. Es olvidar la posibilidad de olvidar.
Y el amor real, el definitivo, es el peor enemigo del olvido.
Ella abandona el vagón con la misma tristeza con la que había ingresado, sube las escaleras y se choca de frente con él.
...Y los dos sonríen.
-El olvido es una fantasía... -le dijo una sonrisa a la otra.