Mostrando las entradas con la etiqueta Alejandro Dolina. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Alejandro Dolina. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de marzo de 2016

Mi version de la tristeza:


"...En el corazón tenia la espina de una pasión, logre arrancármela un día... Y ya no siento el corazón..."
(A. Machado)

¿Y es el lamento de aquel que ya no sufre acaso el peor...?
En algún tiempo he estado orgulloso del dolor que he sufrido, y en algun punto aun lo sigo estando: Que maravilloso, soy un hombre que ha sabido amar y sufrir... eso me hace un ser humano vivo y sensible. Nada mejor que un hombre que ha sabido amar y lo lleva tatuado a fuego en la piel, llevando a cuestas ese dolor, el dolor del desamor, del desencuentro y también, por que no, del propio amor.
El tema es que algunos de esos dolores, ya no duelen mas. Y esa, es una segunda pena. Una segunda tristeza. Que es la mas vacía. Una es la pena por el amor muerto, el amor ausente, el amor negado, el incomprensible, y otra, muy distinta, es esta que se siente cuando no hay razón aparente por la cual sentirla.
Eso es lo triste, uno no es eterno, ni siquiera en el sufrimiento.
Machado olvido en su copla, aclarar algo importantisimo. Y esta bien que así lo haya omitido: Y es la necesidad de que esa espina vuelva a clavarse en donde estuvo alguna vez clavada. Aunque sea, tener una razón clara para estar triste. Tristemente, extrañar el dolor, extrañar aquella espina. Por eso es que la tristeza es algo vital, y también inevitable. Es algo vital que puede matar o hacerte mas grande. Se la puede vivir con rencor, con indiferencia, con odio y algunos ridículos, entre los que claramente me incluyo, la viven hasta con indignación ("Pero a vos te parece? dejarme A MI por ese papanatas??"). Pero no, viste. No es así, se la debe vivir con dignidad. Hay que dignificar la tristeza, hacerla fructificar, transformarla en algo que te ayude o que transforme a los demás:

Cuenta la leyenda, que aquel famoso escritor novelista, un día se encontró viviendo una situación digna de una creación suya.
Devastado por el abandono de un corazón, enroscado en tristezas y dolorido de tanto llanto, un buen día decidió hacer arte de dicha tristeza, y aquel día, aquella noche, empezó a escribir su novela magna, aquella que lo lanzó al umbral de la fama y la buena vida. Dicha novela relataba una historia similar a la suya vivida, y el final lo dibujo con el peor de sus deseos de alguna noche de sufrimiento por aquella mujer. El protagonista de su historia se suicidaba, recostado en la cama que compartía con su amada, y dejaba una hermosa y, a la vez, muy triste carta. Que eran los párrafos ideales para finalizar el libro. Aquel protagonista de esta historia levemente inventada, era la proyección de su propio sufrimiento. La novela fue famosa, y en el auge de ventas y de popularidad de la historia, se produjo un fenomeno social bastante extraño. En la comunidad se había multiplicado extensivamente la tasa de suicidios por razones del tipo amorosas. Inundaban las noticias policiales casos de hombres y mujeres que decidían quitarse la vida de formas solemnes, con tal de dejar de sufrir por un amor. Con tal de ser protagonista de una obra tan excepcional.
Un día nuestro escritor, ante el incremento de noticias de este estilo, y atribuyendole las culpas tacitas a su novela, salio a hablarle al publico y a dar el cierre perfecto a su obra en vida:

"-...No sean imbéciles: Yo he utilizado mi tristeza, mi sufrimiento, mis soledades que un amor quebrado me ha dejado, con el solo propósito de dignificar el sufrimiento que he sentido alguna vez. Aquel sufrimiento lo he convertido en una obra de arte. O al menos lo he intentado.
Mientras que ustedes, han leído una obra de arte para transformarla en sufrimiento..."
Escribir es tan solo un ejemplo. Hay formas aún mas básicas de hacer algo útil por tristezas. Empezando por lo mas simple, que es corregir errores cometidos en el pasado, darse cuenta, y no repetirlos en el futuro. Aprender a caminar mejor, cuidarse, no tropezar con mismas piedras dos veces. Que la razón que hoy te hace llorar, mañana vendrá a cobrarse venganza. El destino tiene la manía de darte la oportunidad de revivir errores pasados, y esta en uno pasarlos de la mejor manera y aprender algo de tanta lagrima descajetada. El pulir dicha tristeza, transformarla en algo mejor... Esto también es un goce, un goce amargo.
Hay goces amargos, como quien lee dicha obra y lee la carta del final con lagrimas, es un goce. Es un goce amargo.
Al menos yo, he aprendido muchas cosas:
Hay que ser digno en el sufrimiento. El pasado es irrenunciable, y hay que aprender a vivir con ello. Gracias a amores destrozados he aprendido algunas cosas, algunas destrezas. Aprendí a escribir algunos versos, cuentos, historias, a hacer magia, a saber utilizarla, a saber de memoria 3 o 4 chistes, a bailar, a saber que decir cuando uno esta enamorado, a saber que no hay que decir...
...De otra forma no lo hubiera aprendido.

Entonces, todo el móvil de la creación deviene de esto entonces? todos aprendendemos a ser lo que somos por conquistar el amor? Por ejemplo, sera cierta esa frase que dice, que el hombre todo lo que hace lo hace para conquistar una mujer? Que el movil principal que motiva a un ser humano a "ser mejor" es gracias al deseo de querer conquistar a alguien del sexo opuesto? ¿A alguien que nos de amor?

No lo se.

Lo único que yo si se, es MI verdad, MI móvil: Y le cambio cualquier placer, estimado, cualquier otro incentivo, por aunque sea medio amor. Y no hablo de medio amor por la falta misma de alguno. Sino que hablo sobre el goce y la intensidad del amor. El cual es superior a cualquier otro placer en este mundo. Es superior a cualquier otra cosa que me pueda llegar a pasar. Si por supuesto, me gusta cualquier otra cosa que me pase y que no son amorosas. Las hay, muchas cosas, es cierto. Y las disfruto como tal... Pero se la cambio. Se la cambio por la intensidad inigualable de conocer a alguien, de disfrutarlo, de internarse en los misterios de otra alma. Y sentirse querido, sentirse deseado. Y sentir que esa persona es la indicada, que uno esta en donde quiere estar. Tener que aguantarse las ganas de decirle lo perfecta que es aquella persona que usted ama, al resto del mundo.
No existe comparación alguna.

Y es mi versión de la tristeza.
Hay que darse el espacio para la tristeza, para después darse el espacio para ser feliz. Después de todo lo dicho, creo que mi forma de hacer fructificar mi tristeza, mi vacía tristeza, es escribir esto que ha leído. Espero transforme a quien lo haga, de esa forma mi tristeza al fin tendrá un poco mas de sentido.
Por supuesto, yo también espero mi espacio para ser feliz.



-Marian

sábado, 14 de mayo de 2011

"Si no me quieres hoy..." (El amor y la espera)

La discusión amainó, el enfundo su arma y listo para irse enfilo hacia los pies de la cama.
Ella, interrumpió su paso, lo miro a los ojos, a su boca, y en un dulce canto, algo así se armó:

Ella: -he visto el porvenir, el q ha nacido aquí, jamas podrá salir... Si no me quieres hoy, ya no me quieras mas, la juventud, se va...-
El: -...te vi pasar, ay tu mirar.-
Ella: -hoy te digo que no, mañana volveré, pero no seré yo...-
El: -y si no me quieres hoy, ya no me quieras mas, la juventud se va...-
Ella: -...se que mi esperanza es vana, pero si me miras, vivo yo también... Dejen que me quede sola en la noche helada de la decepción...-
El: -un brujo me contó que la desilusión, se llama igual que vos...-
Ella: -...-
El: -...te di pasión.-
Ella y El, juntos: -si no me quieres hoy, ya no me quieras mas, la juventud... la juventud se nos va.-

El no tuvo la astucia de percibir su condición de amante efímero.
Y no hay peor cosa que creerse eterno cuando uno es fugaz.
El, como todo enamorado contrariado, empezó a cometer torpezas: Enviaba cartas interminables y entonces, su vida comenzó a girar en torno a la espera. Y sus cartas decían siempre lo mismo: "Yo siempre te espero", seguido del tango "Pobre corazón". 
...20 años esperó. Recién en la ultima parte de su vida, reemplazo la ilusión por una cerrada amargura sin ansiedad... 
El barón de Montaigne ha dicho: "-La persecución de una cosa, ya es la cosa...-".
Y esto resalta la importancia de la víspera, el amor y la víspera que también es venturosa (diría Borges), sin embargo para que la espera sea un goce, tiene que venir la mina... 
Si ella no viene, la espera no es parte del goce, sino un tormento individual. Y nada mas.

Y aquí, aquí estoy yo, esperando trenes que ya se fueron o aun peor, esperando estaciones. Esperando estaciones que están firmemente arraigadas en otros ramales, en otros ferrocarriles, en otros destinos.



-Mariano-
(Texto basado enteramente en el 4to capitulo del programa "El show de Alejandro Molina" emitido por el canal Encuentro, con guion de Alejandro Dolina y dirección de Juan Jose Campanella)

lunes, 7 de febrero de 2011

Sobre la víspera del amor...

Cada tanto es necesario que don Alejandro venga a recordar ciertas cosas.

Audio extraido de su programa. Dolina hablando sobre la vispera del amor:



Siempre en el momento justo. 
"La persecución de la cosa, ya es la cosa..."

miércoles, 8 de septiembre de 2010

"Hay algo que no hay..."

Si el destino quiso que me topase con el siguiente audio, asumo que por algo fué.

Con uds... Mi dios, mi ídolo, el as bajo la manga de este Asdetrebol, el que quiero ser cuando sea grande, el señor Alejandro Dolina (y compañía):


martes, 8 de junio de 2010

Sobre la indignacion...

De todos los sentimientos "negativos" que existen, decididamente la indignación, es mi favorito. ¿Acaso hay algo más divertido que ver a alguien indignado por un tema que redondamente no nos interesa? Ni hablar si es una vieja paqueta entonando oraciones que empiezan con expresiones del tipo "-Porqué en este país..." más un largo etcétera, continuando un discurso anti-patriótico, por la razón que venga en causa.

¿Acaso hay algo más inútil, también, que un tipo indignado por amor? ¿O mismo, por desamor...? Aquel hombre que se rezonga a si mismo diciéndose "-Oh amada mía, como puedes haberme cambiado por ese ser deleznable que no me llega ni a los talones, oh destino cruel e insensato, que desdichado soy..." O aquel que se indigna con detalles, con cosas enormes e inevitables, por qué no, se indigna sin razón aparente. Indignación como forma de discurso constante.
La indignación como estado permanente.

Y esto existe, y a veces es alarmante. Es alarmante como sociedad, como estado de crítica constante, de fiscalía con ánimos de solo juzgar, sin solucionar.
La indignación tiene una característica importantísima, que es la de autoexcluirse de dicha situación. Evita la crítica constructiva a simplemente agredir algún concepto o idea especifico sin hacerlo crecer, sin solucionarlo, sin comprometerse. Correrse a un lado, señalar con el dedo y recalcar que uno está en completa oposición a ello. Una cosa es hacerse cargo, criticarlo e intentar solucionarlo, aunque este mas que equivocado.
...Otra es indignarse.
Soporto y digiero mejor una crítica equivocada antes que una indignación acertada...

Aquel padre de familia de viejas épocas, entonando un discurso típico de domingo a la tarde: "Porque en mi época esto no pasaba..." o "Mujeres eran las de antes..." y un extenso y tedioso etcétera. Cuando a uno esto no le afecta, estos últimos discursos suelen sonar hasta graciosos, absurdos, más aun cuando el locutor de estas frases no se da cuenta de lo caricaturizada que suena dicha expresión.
...Vamos jefe, que antes las cosas eran diferentes, no mejores. No se indigne, deje el vino y el garrote en la mesa y compréndalo.

Lamentablemente mucha gente se maneja bajo esa otra forma de proceder, de un supuesto "pensamiento". Alimentados por algún medio televisivo, radial, virtual u on-line. Sobre el tema que venga en tiempo, este alguien escucha o ve algún discurso de alguien que le cierra y soluciona sus contradicciones mentales sobre algún tema especifico. Y luego, en vez de ir, difundir dicho discurso o hacerlo fructificar, por el contrario, se indigna ante el discurso opuesto o que difiere sobre este mismo que él dice y cree saber de memoria.
...Y a eso le llama pensar.
Por solo repudiar una idea diferente a la propia, que ni siquiera es propia, sino que es adoptada y hasta en algunos casos robada.

Y al terreno amoroso, digamos que la indignación no tiene vela, ni entierro, ni gollete.
No existe cosa más inútil, pero aun así mismo, cosa más inevitable, que la indignación ante ciertas situaciones amorosas. Que la mina te dejo garpando, te prometió un cielo mas azul que nunca y de golpe te encontraste pelando las naranjas solito en la cocina de tu casa. Y el tipo se indigna:
Mientras se come una fruta y da vueltas en la cocina discute consigo mismo y se revuelca en un discurso negativo de indignación plena y sencilla: "-¿¡Como me va a hacer eso a mí!? ¡YO! ¡Que le di todo! ¡Los mejores años de mi vida!"
...Vamos amigo, que la indignación en este campo sirve menos que en cualquier otro. La mina no te quiere, y no importa lo que haya salido de su boca, no hay porque indignarse, son cosas que pueden pasar y mientras pierda tiempo y energía en indignarse, jamás aprenderá de lo que realmente sucedió, de sus verdaderos errores, de lo que usted si contribuyo a que lo cambie por un paparulo parecido a usted. Y no se preocupe, desindignese. Que la muchacha ha de estar indignándose por usted también. Repito, no pierda tiempo. El amor y la indignación son sentimientos radicalmente opuestos, tanto que dudo que siquiera se conozcan.
(Además dudo que usted le haya dado los mejores años de su vida, estimado)

Y pasa el tiempo... y de golpe se levanta y se halla intrincado frente a la espera de un algo. Un algo o alguien ajeno a todo pasado:
Que lo llamen, que lo quieran, que lo mimen...
Y... Zas!
...Se indignó.
Pero la pucha, ¿Que está haciendo amigo? Óigame, bájeme 3 cambios, bájeme la libido, bájeme todo y dígame: ¿Por qué esa indignación a esta altura del partido? ¿Por qué no disfrutar de esa víspera? Porque no disfrutar el "antes" antes del "durante". Alguien alguna vez dijo que la víspera de un amor, ya es parte del amor. Por ende, disfrútelo, relájese, no se indigne por fanatismo a la soledad, no haga uso de la indignación como método escapatorio a la simple sensación de sentirse solo.
Espere, resista, controle ese orgullo de reina de Egipto y disfrute de lo que hay:
Que una víspera, es bastante, y jamás le va a sobrar.

Porqué la indignación toca directamente el orgullo, y el orgullo no es más que ese algo que nosotros mismos construimos a fuerza de las heridas, a fuerza de la experiencia y el miedo a volver a sufrir por una piedra con la que ya tropezamos.

¿La indignación no tiene nada positivo entonces? se preguntara usted, señorita, en su casa, mientras cocina y recuerda a ese ex novio que volvió al barrio cuando no tenia porqué volver...
No estimada, que usted además de indignarse gratuitamente, seguro habrá de haber aprendido algo, algo sobre tiempos, algo sobre orgullos, algo sobre futuros dulcemente inciertos y algo sobre no caer en errores reiterados del pasado. Haga su vida, la indignación póngala en la cacerola, racionalice, continúe cocinando y disfrute, que lo mejor siempre está por venir. Y si no aprendió nada, tal vez se está indignando sola frente a la hornalla por una simple razón, porque la razón de su indignación es usted misma.

Y no dude, no me discuta, no debata, no se excuse...

...Que me indigno fácil y empiezo a hablar sobre las mujeres de antes.




+mAro

viernes, 21 de mayo de 2010

Mi version del amor:

"Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño..."
(Joaquin Sabina)

Un juego de palabras un tanto intrincado, es aquel supuesto logro humano, en donde uno debe encontrarse a si mismo. Y yo alguna vez me pregunte que puede haber de logro en "encontrarse a uno mismo". Como si uno fuese el mismo ser toda su vida y la misión que se le asigna al nacer, es justamente, vivir e interactuar con el mundo... para encontrarse a uno mismo?

No. No me gusta, No lo acepto. Lo importante en esta vida, lo realmente imperativo, es encontrarse con alguien. Digo, somos seres sociales por naturaleza, no debemos encontrarnos a nosotros mismos, debemos encontrar a alguien, a ese alguien.

Llamémoslos uniones, puentes, nexos, conexiones...
Lograr esas uniones, tender esos puentes temporales o no, y que no están construidos por otra cosa que por anécdotas, sensaciones, recuerdos.
Y se anda por ahí, en esta soledad que es la vida, y de golpe tropezamos con otro ser similar a uno. Se comunica, nos comunicamos, se establece un "algo" y se forma esa unión, ese puente entre 2 entidades con nombre y apellido, dispuestos mutuamente a entregar parte de su intimidad a cambio de la otra.
Si... eso cada tanto sucede... Y percibo que es algo que debe ser festejado, o al menos descorchado.

Eso es el amor.


Es el nexo, el puente. Y todo aquello que compone esa unión. Es, en mi opinión, EL logro en la vida. Aquello por lo que somos capaces de sentir este extraño pero maravilloso sentimiento.
Me considero un hombre que pasa más de la mitad de su tiempo ocupado en el amor. Y eso no quiere decir que pienso la mitad de mis días en alguna atorranta, santa, rubia o morocha. O que me la paso escribiendo poemas con objetivos claros y certeros.
No estimado... En mi lista de prioridades, el encuentro del amor es el objetivo primario.
Me guste o no.
Y entendí, en base a esa búsqueda, que lo contrario a la muerte no es la vida, sino que es el amor. Lo único que uno no pierde a lo largo de toda su vida, y que se conserva con los años (y agregaría que: cuanto más viejo, peor), es la necesidad de amar y de ser amado. De ser bendecido con los piropos cotidianos de esa persona impoluta y perfecta para nuestros sentidos.


Y uno se enamora cuando transforma a ese ser. A esa mujer.
Pero cuando la transforma en serio. No cuando lo transforma en alguien estéticamente linda, en alguien inteligente o en alguien graciosa... Seamos sinceros amigos, eso lo es una cualquiera de por ahí. Uno se enamora cuando transforma a esa mujer en un ser irremplazable para su vida. Cuando esa persona es la responsable principal de nuestras sonrisas, de nuestras tristezas. Y con esto, además, vienen de manera inmediata miles de sensaciones del tipo mas físicas, mas eróticas, que no son más que fenómenos que se encargan de disfrutar del beneficio físico de ser hombre y que ella sea mujer... Y de satisfacer instintos y locuras a veces irrevelables.
Con la libido, con el erotismo, con el impulso sexual... Da lo mismo la fulana de la esquina que la mengana de la vuelta. O aquella que conocí el sábado a la noche a esa que me dice que me extraña en el celular cada noche. Con eso no alcanza.

No. Con el amor real, no hay posibilidad de reemplazar a nadie.


Este fenómeno, el amor, debe suceder por razones misteriosas, ¿ancestrales?, ¿mágicas?
No lo sé,
Lo que si se es que no tiene nada que ver con el cuerpo de aquella mujer, con su ir, con el escote o hasta su inteligencia, gracia o forma de ver la vida. Todas estas cosas, no son solo más que los factores que contribuyeron a un acercamiento, a gestar una atracción física, a preparar la mesa a esa antesala que puede ser una posible historia de amor.
¡No! Yo voy mas allá, a eso que no es posible planearlo, que simplemente sucede y ya.
Que es mezcla de sensación física con locura mental, que se asemeja a una contracción continua y graciosa del estomago en algunos casos, a el escalofrío simpático por la columna vertebral en otros. O simple y llanamente a una trompada en la cara sin aviso previo...


Atrás viene una sensación de ansiedad... de consumar, de hacerlo lo más mágico posible, de cumplir las expectativas. Y luego de eso una sensación de ansiedad constante. Que termina de definirse en algún tipo de miedo con sabor agridulce. Miedo y ansiedad.


Uf, cuanta contradicción, cuantas cosas. Y todas juntas e inexplicables. Cuanta inseguridad produce saber que es el amor, al menos en la teoría.


...Miedo y ansiedad constante? ...Desdicha y felicidad?
Porque el amor es eso... es peligro.
Es estar parado sobre una superficie inestable, sobre una roca movediza y no querer apartarse de ella. Es vivir la hermosa incertidumbre de no saber si esa felicidad será eterna.


...Es que, de que sirve el amor garantizado? De que serviría una garantía de satisfacción a la hora de enamorarse de alguien? No sería más que arruinar la esencia del sentimiento.
Que sufrir por amor es horrible, pero vale la pena el peor infierno con tal de vivir un gran amor.


Sin embargo uno, en todo este trajín, no se queda contento con ese carácter único ya logrado en la otra persona, sino que no contento con eso, uno continua atribuyéndole virtudes a esa persona, tantos que ya algunos no son del todo verdad.
Y eso importa? dirán...
No... El amor además de peligro, es también un engaño mutuo pactado tácitamente entre dos personas, en el cual se dotan de virtudes y gracias a veces irreales. Nutriéndose entre ellos, dado que ya no hace falta nada más externo. Nada más que la aceptación de esa compañera.


Y si,
¡Es que una vida sin amor no vale la pena! Es indudable que el amor es algo imperativamente necesario:
Salgamos de nuestra realidad por un segundo, dejemos en plano terrenal y mortal e imaginemos una raza de inmortales...
Ahora cuestionemos sus posibles acciones amorosas: ¿Sera necesaria en una sociedad así la existencia del amor? No necesitan procrear, no necesitan mantener una especie... ¿Sera posible que en este caso la existencia del amor no sea del todo necesaria...?


La única conclusión que puedo sacar de este supuesto es una sola:
Y ya volviendo a nuestra realidad, entonces, el amor ES la inmortalidad, entre nosotros, que somos meros seres mortales.


El amor nos convierte en constantes a lo largo del tiempo... Y ojo, que el tiempo y el amor son conceptos que se llevan de una manera extraña, "El amor es un 'Será', o es un 'Fue', pero no es nunca un 'Es'...".
Uno se da cuenta de lo feliz que ha sido después de sucedido. Amar es algo que sucedió siempre en el pasado o sucederá en el futuro. En el presente tal vez sucede el erotismo, la satisfacción del momento. Pero el amor es siempre así... Fue... o Será...


Es algo huidizo, se fuga del presente para internarse en el ayer o el mañana.
Podría decirse que es como escribir, dado que mientras uno escribe no es del todo feliz, no es lo que se dice una actividad grata...
...Pero si es grato haber escrito.
Uno siente placer mientras canta, mientras actúa tal vez... Pero no mientras busca un desenlace, escribe un verso o establece una trama.


En el plano amoroso, cuando el amor 'Es', cuando es presente, no terminamos de darnos cuenta que es exactamente. Cuando nos preguntan, diremos: "-Y si, será amor, que se yo... yo lo disfruto... Estoy contento.".
Poco importa confirmar si uno está enamorado o no, dado que nada importa más que saborear ese momento. Y un día ese amor termina y se convierte en un 'Fue'... Y ahí ese amor se consagra, se convierte de un simple amor, a un amor increíble, irrepetible.


Y esos amores irrepetibles, son tan necesarios como tormentosos...
Uno se enamora de aquella persona que tiene poder sobre uno. Las armas de ese poder naturalmente pueden ser la belleza, la gracia, la inteligencia, la seducción... y miles de cosas más.
Pero cuando uno ve a una mujer con el cartel escrito en la frente que dice: "Te voy a hacer sufrir...". Listo.
Chau... Uno se frota las manos y ya es tarde para dar la orden de retirada.
Nada seduce más. Y si... es hora de decirlo públicamente:
Las mujeres que no saben, ni pueden hacerme sufrir, naturalmente no me importan, ni me han de importar.

El amor tiene ese componente inevitable que es inversamente proporcional al componente del goce. Y no me nieguen con la cabeza, que aceptar la realidad no es estar de acuerdo con ella.
Vamos, que si alguien tiene la piel tan gruesa para evitar el dolor, seguramente tampoco podrá gozar de una caricia. Por ende, el que tiene la suficiente sensibilidad para gozar, también la tendrá a la hora de sufrir.

Y claro, siempre está el conocido, amigo o personaje que se leyó un libro de Jorge Bucay o de Gabriel Rolon (mis más sinceros respetos a ambos autores y psicoanalistas) y se cree un crack a la hora de aconsejar porque se siente hijo del mismísimo Sigmund Freud por haber leído un libro sobre desamores o problemas personales.
Y este vendrá ante tu llanto, ante tu desdicha y te dirá: "-Si un problema tiene solución, no vale la pena preocuparse. Y si no la tiene, ¿que ganas con la preocupación?".


Y no hay frase que odie más, dado que además de parecer un trabalenguas, ese personaje que intenta ser consolador no hace más que confundirse en cuestiones de la vida y sentimientos:
A ver... La soledad, el desamor, la angustia, los desencuentros y por qué no, la injusticia... Todos esos no son problemas, sino que son tragedias... Y por las tragedias uno no se preocupa, por las tragedias uno se desespera:


Mientras el padre lloraba la muerte de su hijo un amigo se le acerca y le dice:
-¿Por qué lloras, si sabes que ya es inútil...?
Y el padre, secando sus lágrimas, le contesta:
-Exactamente por eso es que lloro... Por que se que es inútil...

...Que el desamor es una tragedia, y también es parte del amor, dado que es el fin del mismo.
Pero basta, supongo que eso ya será parte de otro texto...

+mAro

"Desgraciadamente pienso que el amor trae más pesares que placeres. Ahora claro que la felicidad que da el amor es tan grande que más vale ser desdichado muchas veces para ser feliz algunas. ¡Es también una cuestión de estadística! Yo creo que todos nosotros hemos sido muy felices con el amor alguna vez y también creo que todos hemos sido muy desdichados muchas veces. El amor le ofrece a uno esa incertidumbre, esa inseguridad del hecho de poder pasar de una felicidad absoluta a la desdicha; pero también de poder pasar de la desdicha a la brusca, a la inesperada felicidad. Pienso que es una experiencia y uno no debe rehusar experiencias..."
(Jorge Luis Borges)